Difamación en Redes Sociales

Difamación en Redes Sociales

El uso y proliferación del uso de redes sociales ha sido exponencial en la última década.

El crecimiento y expansión de las redes sociales se ha convertido en una forma de interacción y expresión social casi omnipresente lo que permite a cualquier persona tener acceso y comunicación a gran número de individuos e instituciones con el simple hecho de “publicar” en dichas plataformas electrónicas.

Facebook cuenta con casi 2,000 millones de usuarios activos y ha tenido un crecimiento anual sostenido del 21%). Por otra parte, LinkedIn, cuenta con 500 millones de usuarios.

En un contexto social, dichas redes han creado una forma de comunicación masiva y en tiempo real que permite a individuos diseminar comunicación en línea (texto, fotografías, videos) a una audiencia a nivel mundial.

En el ámbito laboral se han convertido en un foro de expresión para empresas, empleados y profesionales independientes para promocionar sus servicios, compartir puntos de vista y ser un espacio de reunión virtual.

Difamación en redes sociales es una realidad.

Si bien es cierto las redes sociales han generado resultados positivos al facilitar la comunicación en tiempo real entre individuos a nivel global también han dado lugar a ambientes hostiles nunca antes conocidos, términos como cyberbullying ahora son parte del léxico común. Con las redes sociales, el descontento y enojo entre dos personas ya no se limita únicamente en el intercambio de gritos e insultos entre ellos; ahora se pueden utilizar plataformas tecnológicas para esparcir y diseminar información cierta o falsa, con el único afán de crear odio, rencor, deshonra, descrédito, perjuicio o exponer a una persona o a un grupo al desprecio de alguien.

La difamación cibernética se puede dar en dos diferentes niveles:

  • Cualquier comunicación que busque afectar o reducir el nivel de respeto o estimación que pueda disfrutar una persona ante los demás miembros de la sociedad; o

  • Cualquier comunicación, cierta o no, que exponga a una persona al desprecio, ridículo u odio de los demás miembros de la sociedad.

Por las características únicas de las redes sociales, la difamación cibernética crea un daño personal y moral mayor, que la difamación convencional; motivo por el cual, el monto de su reparación debe ser acorde al caso al nivel de desprecio, odio o ridículo expuesto.

Algunos de los factores que deben tomarse en cuenta para determinar el daño y por ende, el monto de su reparación son los siguientes:

  • La naturaleza y seriedad de las declaraciones difamatorias;
  • La forma y frecuencia de las declaraciones;
  • La presencia o ausencia de una disculpa o retractación;
  • La conducta(s) en su conjunto, así como su motivación;
  • Cualquier factor que mitigue o que agrave las declaraciones

Las nuevas tecnologías permiten comunicaciones instantáneas, interactivas, sin fronteras y con un alance muy extenso; por ello una vez que un mensaje ha sido puesto en el ciberespacio, millones de personas a nivel global pueden tener acceso a él; ello sin importar que se haya publicado en un foro privado, pues cualquier persona puede copiarlo e inclusive, retransmitirlo a diferentes espacios y plataformas, ya sea Facebook, twitter, etc. Por tal motivo, la difamación cibernética tiene una capacidad afectación extraordinaria a la reputación de las personas.

Un ejemplo de lo anterior, en Ontario, en el caso Rutman v Rabinowitz, 2016 ONSC 5864.

La Corte Superior de Justicia (Ontario Superior Court of Justice) ordenó a favor del actor, un pago de $200,000 por concepto de daños agravados y la cantidad de $300,000 por daños punitivos en relación a una campaña difamatoria en el internet.